Me quedo sin palabras, me quedo sin aliento, me quedo en dolor, me quedo buscando la larga excusa que justifique un sentir que no quiere ser.
Pasos hacia atrás… Antiguas y ya olvidadas costumbres, las que creí haber enterrado ya. Pero… La realidad una vez más superó los límites de ésta frágil comprensión emocional.
¿Y ésos hábitos de ayer? ¿No se habían ído? ¿No fue suficientemente profunda, la limpieza?
Ah… Pero ésos hábitos fueron adquiriendo fuerzas en el inconsciente, y hoy son tan poderosos, que por un ratito estarán allí presente, luego desaparecerán, jugando con mi existencia desde algún lugar perdido de ése lugar oculto, solamente mío.
-Estoy perdiendo la batalla.
La Realidad me supera otra vez. Y otra vez, crucé la frontera.
Confundida. Ni siquiera sé, de qué lado estoy.
Me dijeron: -sigue caminando-. Lo hice. Pero, ¿Dónde estoy?
¿Es que quiero saberlo? Caminar aprender y re-a-pr(h)ender cada día, cada instante.
Excusas y más excusas y ya ni siquiera sé qué es lo que excusan.
Confusión. Derrota. Cuerpos pesados y cansados. Duele Todo duele.
¿Excusas para dormir? ¿Para no sentir con daño terminal?
Ah… Ese ahora demasiado tarde.
Arrastrándome, y arrastrando a mis espaldas, todos los obstáculos de éste camino
Y… ¿Esa tendencia a pesar el bien del mal? ¿Lo malo de lo bueno?
¡Seguir atentos! -Lo malo debe dejar de pesar-. Demasiado enfoque, lo sé y así lo entiendo. – Una de esas antiguas costumbres-.
Mañana, un nuevo día… ¿Arrastrando costumbres, hábitos? . Quiero descansar.
Pero… La pregunta ¿Quién despertará? aleja el sueño.
Viejas costumbres.