Me condenaron al exilio en el mundo de las ideas, donde los sentimientos no tienen cabida.
Me acusaron de usar sentimientos que atrapados en una idea estaban. ¡Tremendo escándalo se armó! Observaron apáticamente, cómo las lágrimas rodaban sobre el rostro, al tiempo que los ojos se cerraban y lejos otra vez me encontré. El viento me abrazaba, y las brisas me susurraban al oído haciendo danzar las células que conforman el cuerpo. Mi piel absorbió la energía que los rayos del sol emiten, despertándome.
La palabras que rodean a la ideas, no alcanzan para este desborde eufórico. Las junto, las separo, pero no son suficientes. Intento entonces inventar una nueva, pero sería necesario que pasen milenios para que sea comprendida, si es que no olvidada.
Y la frustración, oh tremenda desdichada. Me acusó de mentirosa, de soñadora, de loca...
Sentimientos, ideas.
Los sentimientos rigen los pensamientos. Naturaleza innata. Siento, luego pienso.
Y ahora que las aguas han estado estancadas durante mucho tiempo, que no hay viento, ni brisas que renueven el sentir de mi piel. Ahora, espero pacientemente mientras todo se pudre a mi alrededor.
Observo el mar. Observo el cielo. Me pierdo en un mirar. Me pierdo en el horizonte.
Admito un gran cansancio, ante una espera que parece absurda. Admito que los ojos arden, admito que el límite que separa la razón de la locura, se evapora bajo mis pies. Admito que hay un grito atrapado en el pecho que sabe no podrá ser...
Oh, una nube de desesperanza, me envuelves y quiero gritar, pero no hay oídos que quieran escuchar Los suspiros se ahogan llenando mi ser de un veneno mortal y con lamentos mi mirar se pierde en la inconsciencia llevándome a ese profundo sueño de pesadillas.
...Otra vez pasó la tormenta. Una más. ¿De que lado desperté?
¿Zarparemos hoy?