Parece que, finalmente, el esclavo encontró su ansiada Libertad.

Escapé buscando un Lugar   
donde  poderme ocultar.
Mis pasos comenzaron a suspenderse
sobre senderos sin marcar.
Recorrí muchos caminos
para llegar al Lugar.
La Luz ante mí 
dejó de cegarme  y
mis ojos comenzaron a ver 
viendo más allá del horizonte de ése mar.
Mi mirar sintió.
El aire cantó en mis oídos. 
Y mis pulmones marcaron la melodía 
que la vida dictó en mi viejo andar.
Encontré un Lugar para descansar de mi escape final...
Un Lugar 
para llorar y gritar
Sacar el dolor 
que apuñaló mi entero Ser 
desde adentro.
Pero no lloré, no grité
Sino que respiré
y....
dejó de doler....

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